Por la Unidad de los Pueblos Andinos de Sudamérica
GEOPOLÍTICA
PARA EL OCCIDENTE SURAMERICANO
Geo en griego es Tierra y polis, pueblo; política es el arte y la ciencia de guiar al pueblo.
¿Qué es un pueblo?
Si bien es verdad que los humanos, somos todos huéspedes de nuestro planeta Tierra; también es verdad que cada punto de este planeta ha sido poblado, cultivado, poseído y utilizado por pueblos singulares y específicos: los blancos en Europa, los negros en el África, los amarillos en el Asia oriental, los cobrizos en América. Estos pueblos, se han venido liberando de sus foráneos dominadores con el tiempo y el esfuerzo de líderes inteligentes, tenaces y desprendidos de intereses personales. Gandhi, Mandela, Mao. Hasta los Estados Unidos de América, han elevado a un líder de color a la Suprema Magistratura de su Nación.
¿Por qué no aparece un espécimen autóctono cien por cien en el mando de las repúblicas de Estado Único de este lado del Mundo?
La respuesta reside en las providencias constitucionales de los “creadores de estas repúblicas” para que tal no suceda y así, dentro del marco de una república cacareadamente democrática, se mantenga en el mando cualquier espécimen de otra procedencia: árabe, judío, hispano, nipón, etc. Pero nunca uno de la estirpe originaria de estos pueblos.
Mantener repúblicas con fronteras prefabricadas por el coloniaje, nos ha dado una larga historia de rivalidades, de incomprensiones, de conflictos que no terminan. Los pueblos originarios y sus mestizos sucesores permanecen pobres y marginales; apartados de la toma de decisiones públicas que las acaparan los de origen foráneo y sus obsecuentes mestizos, para servirles de cabestrillo en que apoyar su deformidad.
Para acabar con esto, los pueblos ecológicamente originarios, deben impulsar su propio reconocimiento y unidad continental, para alcanzar, tras denodados esfuerzos, su política, salvadora, confederación y recuperar el mando de sus nacionalidades, con las que acabarán con los militarismos, sostenedores del sobreviviente coloniaje y dedicarán sus recursos a crear una nueva y superior civilización, en vez de derivarlos a la compra de armas para la mutua destrucción de nosotros mismos.
Las páginas que siguen están referidas a los pueblos andinos, del Oeste Sudamericano: colombianos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos, chilenos.
¿Cuál es la diferencias esencial o de naturaleza, de estos pueblos?
En realidad se trata de uno solo y único pueblo, todos de una misma estirpe originaria, muchos, después de haber recibido el baño lustral de una progenie externa la pluri-racial como la española y otras en menor proporción.
Se trata del mismo objeto, acicalado por una capa exterior sobrepuesta que lo presenta como renovado, pero no otro, diferente, al extremo de hacerlo irreconocible.
He puesto deliberadamente las voces lustral, acicalar, para poner énfasis en el lado benéficamente positivo de esta presencia humana en el universo andino; omitiendo, la mezquindad y el odio, de sus opuestos, que acabarían como un bumerang golpeando nuestra propia cara de mestizos.
Siendo la misma la raíz, la médula, el corazón, lo sustantivo ¿qué representan los adjetivos: colombiano, ecuatoriano, peruano, boliviano, chileno? Ya lo dije, se trata de adjetivos que modifican incorrectamente al sustantivo pueblo.
Conocemos la historia de cómo se implantaron esos adjetivos supuestamente nacionalistas; nuestra intención es despertar la conciencia dormida de los pueblos andinos, para que se reconozcan unitivamente y confluyan todos a rediseñar una estrategia política de acuerdo a los intereses legítimos de todos y cada uno de ellos.
ACTUALIZACIÓN
Los pueblos del continente americano, en particular los de la rivera del Pacífico Sur; que han soportado la inicua dominación y semi-dominación extranjera por siglos; deben apuntar al futuro como conjunto, desde que todos los pueblos de la tierra, lo vienen haciendo, para resguardarse del fenómeno humano de la globalización. Los pueblos que no se auto afirmen, que no se reivindiquen a sí mismos en sus respectivas culturas y expectativas futuristas, quedarán como absorbidos, como dominados y expuestos a mantenerse en servidumbre para siempre.
Es necesario, pues, que los pueblos se redescubran a sí mismos y volviendo a encontrar su propia identidad, se promuevan con total libertad, para escoger vías de desarrollo y prosperidad propias, sin esperar que ótros se las otorguen o concedan, como una dádiva, como un obsequio que hay que agradecer.
En este orden de ideas, es necesario que los pueblos andinos, los de este lado del continente americano se reúnan en congresos, en academias, en círculos de estudio y analicen los acontecimientos y su situación particular en el espacio y en el tiempo y aspiren a hacerse un lugar, un nuevo lugar, en la vida social y política, como seres humanos que son, con derechos propios a los que no se puede renunciar en beneficio de otros, distintos en origen, en naturaleza y en propósitos.
Hecho el estudio sociológico, etnológico, geopolítico, económico y de cultural proyección propia; deben esforzarse por hallar vías políticas independientes que les garanticen un futuro en progreso y libertad.
LAS METAS
Para alcanzar estas metas, es necesario analizar las circunstancias históricas que sirven como antecedentes y verificar si esas circunstancias, de momento, de coyuntura, de oportunidad, deben mantener inalterables los logros obtenidos bajo esos presupuestos geopolíticos; o es de necesidad formular un nuevo examen de los hechos, confrontados con los tiempos actuales, con otra visión respecto a si se han cumplido las metas iniciales propuestas o es necesario reimpulsar el colectivo social por otra vía, que satisfaga mejor los anhelos humanos, con relación a la felicidad plena a que todos aspiramos con perfecto derecho.
En resumen lo que se propone es que los pueblos de las riveras del Pacífico Sur Americano o andinos, se reencuentren como tales, atendidas sus raíces, sus costumbres, sus aspiraciones y su necesidad de proyectar a futuro, en el concierto de las naciones, su imagen social dominada por sus particulares características como sucede con la casi totalidad de los pueblos de la Tierra, que concurren con sus particulares caracteres y sus riquezas ancestrales a la conformación de la constelación humana homogénea pero distintiva en sus géneros de vida y modos de ser característicos que los hacen de ese modo respetables en cada una de esas individualidades.
La pregunta es ¿Ocurre así entre los pueblos andinos? O se trata, en realidad, de mayorías oprimidas, excluidas, explotadas, secularmente sumisas en su ignorancia, dispersas y divididas en sus opiniones, encandiladas por la fatuidad de falsas luminarias ideológicas que, cada vez más, las empujan a actos de histeria política y de violencia concentrada, que indefectiblemente concluye produciendo más dolor, más tristeza, más desesperanza y más frustración en un anhelo común imposible de concretar.
Por ello es necesario concentrar todos los proyectos, todos los actos, todas las metas en una sola perspectiva: Alcanzar la libertad política esencial, dentro de un espectro humano social fraternal, a todo lo largo del espacio influido por los Andes Suramericanos. Lograda esta meta inicial, como punto de partida, vendrán luego los acuerdos regionales para organizar a esta parte del mundo en una Vasta Confederación de Pueblos Andinos, con un solo gobierno unitario, pero nacido de la pluralidad, (no los unicistas, actuales o de Estado único) que los represente a todos ante el concierto de naciones del planeta.
Para lograr estos propósitos ofrezco a los lectores algunas reflexiones que aparecen contenidas en los siguientes ensayos:
1- UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Planteamiento asimétrico e irreal entre países con reglas democráticas espurias e insinceras.
2- Integración Federal. Un bosquejo de planteamiento unitivo confederado de pueblos, reagrupados en naciones más pequeñas, en base a sus respectivas idiosincrasias y particularidades y no en base a proyectos políticos de orden colonial.
3- Reforma del Estado Peruano. Recomposición de la república de estado unicista impositivo, por el unitario democrático federal.
4- Asamblea Constituyente para la reorganización de la república en base a estados autónomos confederados. La democracia como ficción y como realidad en el Perú
5- Perú piedra de toque. Ensayo para la democratización de la América
Sur Occidental.
6 Modelos de democracia contemporánea
7- Federalismo Total . Tendencia mundial al federalismo y la democracia.
8- Breve tratado de derecho político constitucional. Ensayo para una profunda reforma democrática del estado peruano.
REUNIFICACIÓN DE LA NACIÓN AYMARA.
1- Estado bisagra, para un proceso federativo unitivo del Perú integrado.
2- Necesidad de un liderazgo competente y libre de ideologías foráneas.
3- Obedecer a la naturaleza de las cosas y no al interés de las personas.
4- Liberación total de los viejos y de los nuevos imperios en ciernes.
5- Cuidado con las ideologías
¿Qué son las Ideologías? (Parte final del ensayo Las Ideologías)
A partir de la revolución religioso política del protestantismo, las ideologías se vuelven filosóficas sin dejar de ser teológicas. Teniendo por meta el manejo político de los pueblos, esto es el de la compulsión política mediante el uso de la fuerza para propósitos revolucionarios en las sociedades contemporáneas.
He aquí algunas :
El Imperialismo monárquico y su pretensión de gobernar en nombre de Dios
El Liberalismo con su diosa Razón.
El Individualismo, que es el efecto directo del liberalismo llevado al extremo.
El Socialismo, que entiende al hombre como masa, como cardume, como enjambre, como rebaño, como manada; en él, el individuo desaparece.
El Anarquismo y su pretensión de libertad sin gobierno; pura ley de la selva.
El Capitalismo, que se convierte en un Leviatán moderno con su infaltable ingrediente corruptor, el dinero, al sobrepasar las reglas morales de honestidad en su manejo, de parte de su codiciosa feligresía.
El Nacionalismo, con su pretensión fundamentalista, que tiene como sustento las fronteras políticas que delimitan al estado de su particular influencia.
El Racismo, con su pretensión de superioridad sobre las demás etnias, sea por designio divino como la ex cogitación de los judíos; sea por sus atributos únicos de carácter fisiológico: color de la piel, tamaño del cerebro, producción cultural, etc. o de simple carácter mítico: porque así lo determinó su dios; “hechos para gobernar el mundo”.
El Comunismo, como supervivencia de la pretensión bíblica (Caín y Abel), de los pueblos pastores de raíces nómadas, impugnadores tenaces de los pueblos agrícolas y de la propiedad privada inmueble.
La Democracia, como idea política de que la elección de los gobernantes se haga por intervención directa o indirecta de los propios pueblos; descartando a los gobiernos “predestinados”, por designio divino.
La Demagogia, de los que presumen un liderazgo liberador de una potencia real o imaginaria extranjera, a la que fustigan para “aglutinar” a las masas a su entorno mesiánico. Se aprovechan del sentimiento nacionalista para medrar.
La Tiranía, de cualquier gobierno irregular o de hecho, mediante el uso de recursos no democráticos, para asumir o mantenerse en el poder, más allá del tiempo estipulado en la Constitución que juró respetar y cumplir, al asumir el cargo. La modificatoria de la Constitución para facilitar reelecciones indefinidas de sustento personalista, no debería, de darse el caso, beneficiar al promotor, sea cual fuere el argumento que sustente. Es inmoral que se aproveche de la modificación para quedarse en el poder. Un inmoral queda descalificado para mandar.
Todas estas actitudes políticas se sustentan en otras tantas ideologías con pretensiones mesiánicas de salvación. Se trata de corregir los defectos que aparecen en el uso del poder, para encaminar a las sociedades por un porvenir mejor. Esa es la aspiración; pero los resultados siempre son míseros frente a las desgracias que producen las hecatombes que suelen originar esas ideologías, según se advierte de nuestra más reciente historia.
Todas estas ideologías, subyacen en un sustento teológico aunque no sea sino el negativo del ateísmo. Todas se originan en el monoteísmo, se resuelven en el ateísmo y crean sus propios nuevos ídolos o “dioses”: las propias ideologías, con las que se llena el vacío en las almas, hambrientas siempre de una esperanza, puesta en algún Dios liberador.
Las ideologías son parte del proceso evolutivo del homo civilis, en la búsqueda permanente de: justicia, bienestar y felicidad. Es el cerebro pensante que busca nuevas alternativas para los objetivos señalados. Las ideologías son pasos positivos en alguna dirección; pero hay que advertir que todas, absolutamente todas, gozan del estatus de provisionalidad; es decir son revisables y limitativas en sus extremos, por alucinantes que nos parezcan. El gran peligro radica en tomarlas como absolutos, como inmutables, como mágicamente sustentadas, para producir el milagro que prometen.
Como toda creación humana, aún las sostenidas bajo la pretensión de divina
“revelación”, obedecen a un tiempo, a un lugar, a una circunstancia; cuando cambia el momento, la circunstancia, el conocimiento, quedan sujetas al nuevo escrutinio que sobre ellas se promueva. Con las respectivas gracias a sus promotores, hay que examinar sus resultados y luego asumir renovados compromisos, eclécticos tal vez, para alcanzar las metas prometidas y no siempre ni plenamente alcanzadas.
He aquí cómo un filósofo moderno hindú, la nación más religiosa de la Tierra, ve las ideologías de nuestro tiempo:
“No hay duda de que, cuánta más perturbación y más caos haya en el mundo, más buscará uno la seguridad. ¿No lo habéis notado? Cuando hay confusión en el mundo- sea psicológica o de otro tipo- buscáis la protección de cualquier clase de seguridad, ya sea la de una cuenta bancaria o la de una ideología; o bien recurrís a la oración y vais al templo, lo cual en realidad es escapar a lo que sucede en el mundo. Cada vez hay más sectas y más “ismos” por todo el mundo, porque cuanto mayor es la confusión, más necesitáis de un líder, de alguien que os guíe para salir de este embrollo. Por eso recurrís a los libros de religión o a uno de los instructores más en boga; o bien pasáis a la acción y respondéis de acuerdo con un sistema que parezca resolver el problema, un sistema de izquierdas o de derechas. Eso justamente es lo que está ocurriendo.
El sistema, la filosofía, o la idea, se convierten en lo importante, no el hombre; y en aras de la idea o de la ideología, estáis dispuestos a sacrificar a todo el género humano. Por consiguiente, como el sistema es lo que importa, el hombre- vosotros y yo- perdemos trascendencia; y los que controlan el sistema religioso o social, de izquierdas o de derechas, asumen la autoridad, asumen el poder y así os sacrifican a vosotros, al individuo. Eso exactamente es lo que está ocurriendo.
¿Cuál es la causa? Indudablemente esta causa indica el derrumbamiento de todos los valores morales, espirituales, y la glorificación de todos los valores sensuales, del valor de las cosas que nuestras manos o nuestra mente han producido”
(Jiddu Krishnamurti : La Libertad Primera y la Última)
Autor Héctor Guerrero Risco